TEDAX

1980 TEDAX


El 2 de marzo de 1973, crea los Especialistas en Explosivos de la Guardia Civil, con la denominación de  “Artificieros”. En 1979, se crea el Departamento Central de Desactivación de Explosivos (DECEDEX), para centralizar la formación, a consecuencia se crea la Escuela de Técnicos Especialistas en Desactivación de Explosivos.
En 1988, el DECEDEX cambia la denominación por la de  Servicio de Desactivación de Explosivos (SEDEX). En el año 2000 el Servicio de Desactivación de Explosivos crea las especialidades de Defensa NBQ (Nuclear, Biológica y Química), pasándose a llamar "Servicio de Desactivación de Explosivos y Defensa NBQ".
En el 2004, asume especialidades del empleo de sustancias de naturaleza nuclear, radiológica, biológica y química, se desarrolla el Sistema de Defensa NRBQ de la Guardia Civil y se crea la Unidad Técnica NRBQ en el seno del SEDEX.

Los TEDAX, “Técnico Especialista en Desactivación de Artefactos Explosivos” tuvieron una gran importancia en la lucha contra ETA, GRAPO y mas recientemente con grupos islamistas aunque también realizan servicios de recuperación y desactivación de artefactos olvidados durante nuestra guerra civil que aun siguen apareciendo activamente peligrosos en nuestros días.



TEDAX  AÑOS 90



CASA REAL

CASA REAL

Tras la reestructuración sobrevenida a la guardia civil, después de la muerte del general franco, la compañía de la Guardia Civil ,por real decreto 310/79, de 13 de febrero, se reorganiza la casa de S.M. el rey, que modifica el servicio de seguridad.
Adscrita al servicio de seguridad se encuadra la unidad de la guardia civil del servicio de seguridad de la casa de S.M. el rey junto a la comisaría especial del cuerpo nacional de policía.
el servicio de seguridad, del que la unidad de la guardia civil es parte esencial, tiene asignadas entre otras misiones, la seguridad de SS.MM. los reyes, SS.AA.RR. los príncipes de Asturias y la de los altos cargos de la casa de S.M. y la seguridad próxima de toda la familia real.
La unidad de la guardia civil del servicio de seguridad de la casa de S.M. el rey depende orgánicamente de la jefatura de unidades especiales y de reserva, de la dirección adjunta operativa de la guardia civil.
La unidad integra en su seno a personal de escolta, apoyo operativo y de control.

GUARDIA EN UNIFORME DE GRAN GALA

El uniforme de esta compañía ha sufrido bastantes cambios pues desde 1975 aparecieron las levitas azules de dos hileras de botones sin solapas y con el cuello y bocamangas encarnados y con el pantalón sin franjas, para los  primeros funerales de S.E. el General Franco vistieron este modelo.
En el lado derecho del pecho lleva el emblema de una de las compañías que hay en la Guardia Real y en el brazo derecho el galón de suboficial.  




TENIENTE EN UNIFORME DE GALA

El color del uniforme de la compañía es el normal del cuerpo, diferenciándose de este por llevar la boina azul, en la que lleva el emblema real, y los rombos en las solapas. El emblema de la benemérita aparece en el soporte porta rombos en el bolsillo derecho de la guerrera.




SARGENTO


CABO

G A R

GRUPO DE ACCIÓN RÁPIDA  (GAR)

El GAR (Grupo de Acción Rápida) es una fuerza de operaciones especiales comandada dentro de los componentes de la UAR (Unidad de Acción Rural) de la Guardia Civil. Es también el acrónimo del extinto Grupo Antiterrorista Rural, sustituido en 1998 por la UAR. El GAR tiene como misión específica la lucha contra elementos terroristas y la ejecución de operaciones que entrañen gran riesgo y requieran una respuesta rápida a través de reconocimientos especiales, así como la especialización de su personal operativo en operaciones de intervención y la realización de los cursos que se le encomienden.
Los miembros son seleccionados de entre los mejores operativos y aspirantes graduados en el Curso de Adiestramientos Especiales (ADE) en su Centro de Adiestramientos Especiales (CAE).
La propia génesis del GAR indica claramente que se trata de una Unidad especialmente apta para actuar en momentos y situaciones difíciles, ya que su nacimiento, a finales de los años 70 respondió a la necesidad de hacer frente a la gran actividad de la banda armada ETA durante esa década.
El germen del hoy denominado Grupo de Acción Rápida (GAR) es la Unidad de Acción Rural (UAR), creada con una selección de 40 guardias civiles de la Comandancia Móvil de Logroño (La Rioja) y que recibió su primera instrucción en la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales del Ejército de Tierra en Jaca (Huesca). Posteriormente un nutrido conjunto de voluntarios, tras un período de formación impartido en Argamasilla de Alba (Ciudad Real), iban a engrosar el denominado Grupo Antiterrorista Rural (GAR).
El GAR comienza su andadura en febrero del año 1980 a raíz de un atentado cometido por la organización terrorista ETA contra una patrulla de la Guardia Civil en Ispaster (Vizcaya) y que se salda con un resultado de 4 guardias civiles asesinados y dos terroristas muertos.
A lo largo de su historia el GAR ha sido objeto de varias reformas estructurales, operativas y nombre. Se creó en el año 1979 con la entidad de un batallón compuesto por tres compañías. Con la organización en el año 1984 de una cuarta compañía en Álava, se completó su despliegue en cada una de las provincias vascas y Navarra. Posteriormente en el año 1986, se implantaron dos secciones especiales en la Comunidad Foral de Navarra con la misión de cobertura de su línea fronteriza con Francia.
En el año 1991, la Unidad pasa a denominarse Grupo Especial de Seguridad (GES), dependiente de la Agrupación Rural de Seguridad (ARS), con la misma misión e idénticos cometidos que los desarrollados hasta entonces.
La desconexión con la ARS se produce en el año 1997, retoma el acrónimo GAR y pasa a llamarse Grupo de Acción Rural. Tras un breve paréntesis de un año, en 1998 se cambia el nombre por el actual Grupo de Acción Rápida (GAR) y pasa a depender, junto con el Centro de Adiestramientos Especiales (CAE), de la Unidad de Acción Rural (UAR).


CABO CON CANTIMPLORA Y MACHETE MARCA AITOR OSO NEGRO MODELO 1973


LA GUARDIA CIVIL DE MONTAÑA

Los inicios en el esquí

         En 1940 tras finalizar la Guerra Civil se disuelve el Cuerpo de Carabineros  y las funciones de estos son asumidas por la Guardia Civil, creándose las Comandancias de fronteras, que cubrían los límites con Portugal y Francia.


         Entre estas nuevas funciones del Cuerpo se encontraba  el Resguardo Fiscal del Estado y durante el invierno era necesario trasladarse a zonas de montaña que se encontraban aisladas por la nieve para asegurar una correcta vigilancia de nuestras fronteras.



       En 1945 con motivo de las prácticas de esquí que realizaban la 51 y 52 División de Montaña de nuestro Ejército en el Valle de Aragón, algunos componentes de la Comandancia de fronteras de Jaca, se incorporan a dichas prácticas para iniciarse en esta  destreza tan necesaria para la vigilancia del Pirineo. En el primer contacto en actividades técnicas de montaña por parte de la Guardia Civil.

         Las prácticas con el Ejército continuaron hasta 1953. En el año 1954 se comenzaron a realizar de manera autónoma en el acuartelamiento de Coll de Ladrones, en las proximidades de la localidad oscense de Canfranc, contándose ya con instructores propios del Cuerpo y reduciéndose las actividades de este tipo táctico, más propia de las unidades militares, para  centrase en la práctica del esquí como medio para trasladarse por las zonas fronterizas con Francia.

 


                  


 

         LA ESPECIALIDAD DE MONTAÑA

         A mediados del Siglo XX, con el establecimiento de una clase media en nuestro país se vuelven a realizar actividades en el medio natural por parte de la población y empiezan a producirse accidentes en nuestras montañas.

 

         La Federación Española de Montañismo (FEM) crea los grupos de socorro en Montaña formados por los voluntarios con una adecuada capacidad técnica, pero la necesidad de pedir permisos en sus trabajos y los largos traslados en las zonas de montaña hacen de este servicio poco eficaz.


               1955 CURSO DE ESQUI Cuartel de Coll de Ladrones

         Por entonces el aviso de los accidentes se recibía en el “cuartelillo” de la Guardia Civil y era la pareja del Cuerpo la quien acudía  a los rescates como meros espectadores para levantar atestado de lo ocurrido a la autoridad judicial y el acta gubernativa.

         Mediante Orden General núm. 5 de 11 de marzo de 1967, se crea finalmente la especialidad de esquiadores en la Guardia Civil.
         Tras un intento fallido se pone la especialidad en marcha, en noviembre de 1968 empezando a funcionar los tres primeros grupos de esquiadores escaladores en Jaca, Boltaña y Granada. Los dos primeros grupos realizaron  el rescate en la vertiente sur del Pirineo oscense y el tercero en Sierra Nevada.

 


                                                                        Práctica de rescate con grúa


        Poco a poco otras Comandancias empezaron progresivamente a aumentar el despliegue de grupos, Pamplona e Isaba (Navarra) en 1869 Navarredonda de la Sierra (Ávila) en 1970, Viella (Lérida) y Teruel 1971, Navacerrada (Madrid) en 1972, Mieres (Asturias), Potes y reinosa (Cantabria) en 1974, Puigcerda (Gerona) en 1975 y finalmente León y Cangas de Onís (Asturias) en 1977.
 

 

EL  C.A.E.M.

         El viejo cuartel de Coll de Ladrones se desecho para la ubicación del nuevo centro de formación de esquiadores-escaladores, debido a su mal estado, que hubiera supuesto una gran inversión.

         Se eligió como sede del nuevo C.A.E.M. el edificio de la antigua Aduana  de Candanchu. Los cursos empezaron a tener una duración de nueve meses, se iniciaban en la práctica del montañismo y en la fase invernal se realizaban prácticas de esquí en pista, esquí de montaña, escalada en hielo y corredores de nieve y se impartían los conocimientos en rescate en ambiente invernal. La última fase se dedica a perfeccionar la escalada en escuela y en alta montaña y se dedicaban al rescate en época estival.

         Poco a poco se fueron completando las unidades con el personal que iban saliendo de los cursos y estos iban haciéndose más completos técnicamente para dar una respuesta más eficaz a los nuevos tiempos, incluyéndose disciplinas como espeleología y el espeleosocorro, así como barranquismo.

         LA DECADA DE LOS 80

         El proceso de reorganización de la especialidad de montaña se mantuvo vivo desde el principio y la Orden General de 5 de mayo de 1981 le siguieron otras para la creación  de nuevas unidades que no estaban previstas en el despliegue inicial  o cambio de ubicación de las ya creadas.

         En el mismo año 1981 se modifica el nombre de las unidades.

         Si algo marco el funcionamiento de las nuevas unidades tras la reorganización fue el establecimiento del binomio helicóptero-socorrista que aceleraba la resolución de los rescates. Para ello se contaba con el apoyo de la Agrupación de Helicópteros de la Guardia Civil, que por entonces comenzaba a desplegarse por todo el territorio Nacional.

 
 


LA GUARDIA CIVIL DE MONTAÑA EN LA ACTUALIDAD.

         Hoy en día las unidades de rescate de montaña de la Guardia Civil , se agrupan en un solo mando técnico. El Servicio de Montaña al mando de un Coronel.

         El despliegue actual consta de 26 unidades con diferentes plantillas y que abarcan la mayoría de los macizos montañosos actuales, incluyendo los dos archipiélagos.

       
             
        

 


 

LA GUARDIA CIVIL EN LA DIVISION AZUL 1941 1944


La participación de más de 300 Guardias Civiles como policía militar de campaña, vistiendo el uniforme del Ejército alemán, en el Frente del Este, es posiblemente uno de los hechos históricos más desconocidos de la División Azul. Sesenta años después de su marcha a Rusia ésta es una breve semblanza de su historia.
 
                            
 
 
 
Cuando el 22 de junio de 1941 las tropas alemanas penetraron en territorio soviético, el gobierno español decidió organizar con la mayor brevedad posible una División de Voluntarios, que encuadrada en la Wehrmacht, marchara al nuevo frente del Este.



Inmediatamente se constituyó una comisión en nuestro Ministerio del Ejército para estudiar las necesidades de recursos humanos y materiales, cursándose desde el Estado Mayor Central las oportunas
 
instrucciones para la organización de las unidades tácticas y de apoyo que debían formar esa gran unidad expedicionaria.


Entre las numerosas necesidades de apoyo planteadas destacó singularmente una: contar con efectivos de la Guardia Civil para desempeñar funciones de policía militar. Ello realmente no era algo nuevo para el benemérito Instituto ya que desde su época fundacional había desempeñado misiones similares en apoyo de los ejércitos españoles que habían combatido en el exterior.



 

Sin embargo esta vez la principal novedad era que las fuerzas de la Guardia Civil pasarían a formar parte de algunas de las organizaciones de policía militar alemanas y desarrollar, vistiendo sus uniformes y distintivos, los mismos procedimientos y funciones.
 
instrucciones para la organización de las unidades tácticas y de apoyo que debían formar esa gran unidad expedicionaria.
 
 
 


Entre las numerosas necesidades de apoyo planteadas destacó singularmente una: contar con efectivos de la Guardia Civil para desempeñar funciones de policía militar. Ello realmente no era algo nuevo para el benemérito Instituto ya que desde su época fundacional había desempeñado misiones similares en apoyo de los ejércitos españoles que habían combatido en el exterior.

Sin embargo esta vez la principal novedad era que las fuerzas de la Guardia Civil pasarían a formar parte de algunas de las organizaciones de policía militar alemanas y desarrollar, vistiendo sus uniformes y distintivos, los mismos procedimientos y funciones.

 
 
Los primeros Guardias Civiles

Al comunicar el Ministro del Ejército, José Enrique Varela Iglesias, la necesidad de contar con efectivos de la Guardia Civil para incorporarse a la División de Voluntarios que se iba a organizar, la respuesta del General de División Eliseo Alvarez Arenas, su Director General no se hizo esperar:

"En esta Dirección General y fuerzas dependientes de la misma, son voluntarios para servicios tan honrosos, desde el Director General, Jefes y Oficiales de las Armas y Cuerpos del Ejército y de la Guardia Civil, hasta el Guardia 2º más moderno, rogando a V.E. tenga a bien comunicar con la urgencia posible las Unidades que deba organizar el Cuerpo de la Guardia Civil para prestar sus servicios peculiares en la Gran Unidad Expedicionaria del Ejército que se organice".


 

Según la documentación que se custodia en el Archivo gaditano del bilaureado militar, las necesidades previstas en el primer estudio del estado mayor eran tan sólo de 31 guardias civiles (1 oficial, 2 suboficiales y 28 guardias), cantidad que pocos días después ya se vio insuficiente.


Organizados y preparados los primeros efectivos divisionarios, los de la Guardia Civil quedaron encuadrados en una Sección de Gendarmería de Campaña o Feldgendarmerie, compuesta finalmente por 54 hombres: 1 teniente, 1 brigada, 2 sargentos, 2 cabos, 2 guardias 1º y 46 guardias 2º. El oficial se llamaba Angel Juarranz Garrido y el brigada era César Casado Martín, quien se encontraba en posesión de la cruz laureada de San Fernando, máxima condecoración española de reconocimiento al valor en campaña.

Dicha sección salió en tren de la madrileña estación del Norte el 14 de julio de 1941, llegando cuatro días después al campamento alemán de instrucción y ambientación sito en Grafenwöhr, donde procedieron a hacerse cargo de las misiones de vigilancia del tráfico de vehículos dentro del recinto así como del control de accesos al mismo.

Paralelamente, aunque más discretamente, salió también de Madrid el mismo día, el capitán de la Guardia Civil Pedro Martínez de Tudela García, al objeto de organizar y dirigir el Servicio de Información Interna (SII), que dependía directamente de la 2ª Sección del Estado Mayor (Información) de la División.


 

 

Orgánicamente la Sección de la Guardia Civil quedó adscrita a las Tropas del Cuartel General de la División y concretamente a la 4ª Sección de Estado Mayor (Servicios). Al igual que el resto de la Feldgendarmerie, la unidad del benemérito Instituto fue motorizada y dotada para el cumplimiento de sus misiones de 7 vehículos ligeros tipo Kübelwagen, 5 motocicletas tipo Zundapp y 1 camioneta tipo Horch.

Uniformidad, distintivos y armamento

Los guardias civiles al llegar al campamento de Grafenwöhr fueron dotados al igual que el resto de los componentes de la División, de armamento, uniformes, correajes y pertrechos alemanes, así como los correspondientes distintivos de empleo equivalentes en la Wehrmacht. A los guardias de 1ª y 2ª clase se les entregó los de "feldwebel", es decir los de suboficiales, ya que esta era la condición que ostentaban todos los miembros de la Feldgendarmerie.






En la bocamanga izquierda llevaban cosida una cinta con la leyenda "Feldgendarmerie" y en el hombro del mismo brazo el emblema, en hilo anaranjado, de dicha Gendarmería de Campaña. Este último, a modo de adhesivo, se encontraba también pegado en el lado izquierdo del casco. Tanto los vivos de las hombreras como de las prendas de cabeza eran del mismo color anaranjado


Este hecho hubiera quedado sólo reducido a la mera anécdota sino fuera porque tal y como el general Agustín Muñoz Grandes, primer jefe de la División de Voluntarios, escribió al ministro del Ejército en un detallado informe de fecha 29 de julio de 1941, relativo al movimiento de las fuerzas expedicionarias en su viaje a Alemania, los guardias civiles tuvieron que hacer uso de sus pistolas para defender algunos de los convoyes ferroviarios a su paso por la Francia ocupada por los alemanes, ya que eran los únicos divisionarios que portaban armas desde su salida de España.

 



Cuando se encontraban de servicio portaban colgada del cuello una gola metálica de grandes dimensiones con idéntica leyenda, estando pintadas las letras, botones y águila del escudo con pintura reflectante al objeto de facilitar su identificación como agentes de la autoridad en la oscuridad de la noche.

Respecto al armamento largo fueron equipados en su mayor parte con la carabinas máuser modelo K-98 de 7'92 mm. y en algunos casos con los subfusiles modelo MP-40 de 9 mm. parabellum. Curiosamente y al contrario que el resto de los divisionarios que por plantilla de armamento les correspondiera, a los guardias civiles no se les dotó de las pistolas alemanas modelos P-08 o P-38 de 9 mm. parabellum, sino que continuaron portando el arma reglamentaria del Cuerpo que tenían adjudicada en España y que por aquel entonces era la pistola marca Star de 9 mm. largo, en sus modelos 1922 y 1940.






La funda para la misma fue también la de vaquetilla reglamentaria del Instituto, motivo por el cual los guardias civiles son fácilmente identificables en las fotografías de la época aunque no llevasen la gola de servicio. Todo ello estaba motivado porque en su reglamento de uniformidad, se contemplaba la pistola reglamentaria como parte de aquella, estando adjudicada individualmente sin perjuicio de los cambios de destino, por lo que se presentaron en Grafenwöhr con ella.






 


GRUPOS RURALES DE SEGURIDAD (G.R.S.)





A partir de 1922 la guardia civil constituye los tercios móviles como unidades de reserva, que en la posguerra se organizaron en un tercio móvil y años después en cuatro comandancias móviles, a partir de entonces comenzó adquirir medios anti disturbios para dotar aquellas unidades, en un momento en el que la sociedad y el propio concepto de orden publicó estaba cambiando significativamente. 
Conscientes en la instrucción de que era preciso modernizar definitivamente aquellas unidades, ya obsoletas en medios y procedimientos, la respuesta no se hizo esperar. en el verano de 1988 se creo la agrupación rural de seguridad (ARS) con sede en Madrid, integradas para seis grupos rurales de seguridad (G.R.S.) que se constituyeron de forma particularmente sobre la base de las extintas comandancias móviles de Madrid, Sevilla, Barcelona y Logroño y las compañías de reserva de las zonas de valencia y león.. Sus ubicaciones fueron aquellas mismas ciudades, con excepción de Logroño, que se traslado su sede a Zaragoza. El G.R.S. num. 1 de Madrid absorbió en esta primera etapa al escuadrón de caballería, que estaba integrado en la comandancia móvil de la capital. 
En 1989 comenzaron aprestar múltiples servicios por toda la geografía nacional obteniendo el reconocimiento general (incluso internacional) y mostrando como una unidad recién nacida. Puede sentar las bases para un prestigio perdurable. 
Actualmente las siglas A.R.S. se corresponde con la denominación de agrupación de reserva y seguridad, que continúa siendo la principal unidad de reserva de la guardia civil, especialmente concebida, preparada y organizada para su empleo temporal en beneficio de la acción de otras unidades. 
Su misión especifica es la de prevenir, mantener y en su caso, restablecer la seguridad publica, prestando colaboración en materia de protección civil, en particular en casos de grave riesgo, catástrofe o calamidad publica. 
Para su cumplimiento, la A.R.S. se ocupa de garantizar el orden y la seguridad en grandes concentraciones de masas, realizar o colaborar en la protección y seguridad de altas personalidades y reforzar los servicios de las unidades territoriales. 
Se estructura en el órgano de jefatura con su plana mayor, grupo de reserva y seguridad, escuadrón de caballería y unidad de reconocimiento de subsuelo. 
Así mismo se pueden constituir equipos o módulos especializados para determinados cometidos, como escoltas, entradas y registros de alto riesgo en lugares cerrados, intervención en el medio acuático, actuación primaria en ambiente NRBQ, etc. 
con la finalidad de atender de una forma mas eficaz los compromisos fuera de nuestras fronteras (especialmente, en misiones de paz), se ha constituido el G.R.S. num. 2 de Sevilla, una compañía de reserva y acción exterior (GRAEX) como unidad especializada y dotada para participar en este tipo de operaciones. 
La denominación y ubicación actual de los G.R.S. es la siguiente:
GRS 1 – MADRID
GRS 2 – SEVILLA
GRS 3 – VALENCIA
GRS 4 – BARCELONA
GRS 5 – ZARAGOZA
GRS 6 – LEÓN
GRS 7 – PONTEVEDRA
GRS 8 – SANTA CRUZ DE TENERIFE.

UNIFORME 1º MODELO


UNIFORME 2º MODELO


UNIDAD DE RECONOCIMIENTO DE SUBSUELO

Unidad de Reconocimiento de Subsuelo (U.R.S).

La Unidad de Reconocimiento del Subsuelo, creada en mayo de 1996, tiene como misión específica la vigilancia, protección y seguridad en las redes subterráneas de los edificios e instalaciones públicas cuya vigilancia y protección sea responsabilidad del Cuerpo.

Esta misión se desarrolla en los siguientes cometidos fundamentales: realizar los reconocimientos preventivos para la protección y seguridad del subsuelo; confeccionar los informes técnicos necesarios para los sistemas de seguridad integral de los edificios o instalaciones; apoyar los dispositivos de seguridad que, con carácter temporal, dispongan otras unidades; efectuar recogida de muestras y confeccionar informes técnicos ante cualquier incidencia relacionada con el medio de actuación y prestar auxilio a las personas accidentadas o extraviadas en las redes subterráneas.

Además confeccionan informes de seguridad, realizan reconocimientos preventivos y apoyan los diferentes dispositivos de seguridad que se establezcan.

Es una Unidad especialmente concebida, preparada y organizada para la vigilancia, protección y seguridad en las redes subterráneas de los edificios e instalaciones públicas cuya vigilancia y protección sean responsabilidad del Cuerpo.
Operativamente se articula en Equipos Básicos de Actuación (EBA), que constituyen las Unidades fundamentales de empleo en el servicio.
Aprovechando la Orden General 10/2000 sobre la Reorganización de la Agrupación de Reserva y Seguridad, se publica la Orden General 12/2006, de 20 de julio sobre la Organización de la ARS, en la cual queda integrada de forma clara y explícita en su estructura de forma definitiva la Unidad de Reconocimiento del Subsuelo (URS).


Reportaje de ABC sobre la Unidad de Subsuelo de la Guardia Civil (Domingo, 30 de Octubre de 2011)

ABC recorre con la Unidad de Subsuelo de la Guardia Civil kilómetros de galerías en busca de artefactos explosivos, ratas como conejos, arañas, ciempiés, cucarachas, montañas de excrementos, ríos de orina, más y más porquería.

Carritos de bebé, escobas y una humedad del 90% con 24 grados de temperatura constante. Todo esto es lo que abunda a varios metros bajo el suelo, en esa otra enorme ciudad que discurre por los 3.123 kilómetros de galerías subterráneas con las que cuenta Madrid. Pero más allá de estas «incomodidades», los 24 agentes de la Unidad de Reconocimiento del Subsuelo de la Guardia Civil se enfrentan a dos tipos de peligros principales: los gases que liberan los organismos que allí coexisten (principalmente, el metano) y los explosivos que pueden ser escondidos en este enjambre de pasillos y que es el objetivo número uno de su labor.

Ocho de la mañana y los hombres del teniente Navarro se ejercitan deportivamente en el acuartelamiento. Las condiciones para pertenecer a la unidad son exigentes, no es para menos. Hay galerías enormes, en el Madrid más antiguo, por las que caben carruajes, concebidas como una especie de pasadizos secretos para reyes. Pero también angostísimas, en la zona de la Castellana, donde hay que pasar de lado, pues apenas cabe una persona.

Las medidas de seguridad no son las de antes.
Cuando los primeros guardias civiles comenzaron a patrullar las cloacas, en 1978, no tenían medios materiales ni formación específica. Apenas un mono normal de trabajo y mascarillas corrientes. Pero la escalada de atentados etarras en el País Vasco, con el célebre prólogo del asesinato en Madrid del presidente del Gobierno, el almirante Luis Carrero Blanco, en diciembre de 1973, hacían necesaria una especialización en este ámbito.Hasta 1996 no se creó la unidad como tal, y en 2003 pasó a formar parte de la Agrupación de Reserva y Seguridad, dependiente de la Dirección Adjunta Operativa.
Este recorrido en el tiempo y la práctica han supuesto una mejora muy considerable de esas medidas de seguridad: un mono anticorte e impermeable diseñado por la propia unidad; unas enormes máscaras antigás por las que no entra ni una brizna de aire contaminado; guantes; casco; botas especiales; botellas de gas con autonomía suficiente; linternas de 900 lúmenes...
Las galerías más «cómodas» son las de servicio, pero bajamos a una de saneamiento visitable, más estrechas, insalubres y peligrosas. Lo primero que llama la atención es el espacio mínimo de los pasillos, nada que ver con los míticos de «El tercer hombre», en Viena: la altura es de 1,60 metros. La sensación de claustrofobia es enorme, pero, curiosamente, la repugnancia y el mal olor parecen ausentes. Lo segundo, gracias a los filtros de las máscaras; lo primero... Es inexplicable.
Caminamos por un reguero de inmundicia, pespunteado de papel higiénico y compresas. Existe peligro de contraer los virus de la hepatitis, la poliomielitis e incluso el VIH, por lo que estos agentes están vacunados de los primeros. Un profano podría entrar allí y no salir jamás, aunque cada esquinazo esté rotulado con el nombre de la calle a la que corresponde en superficie. «Pero no hay que fiarse, muchas son muy antiguas», explican.
Visitas del Papa y Obama
Recorremos dos kilómetros en este laberinto, donde la presencia de ratas vivas es positiva: significa que hay oxígeno. Vamos casi arrastrándonos, con el miedo a que se libere metano a nuestro paso y saltemos por los aires. Lo hacemos acechados por los desagües de las viviendas, que de cuando en cuando escupen deshechos cada vez que un vecino visita el baño.
Pero todo esto es secundario. En las labores de apoyo a dispositivos de seguridad, la Unidad de Subsuelo de la Guardia Civil busca sobre todo artefactos explosivos. Si los hallan, avisan a los artificieros del Tedax. Las últimas actuaciones más importantes de la Unidad han consistido en peinar los lugares por los que pasó el Papa en Madrid y Santiago; las vacaciones de Michelle Obama y una de sus hijas a la Costa del Sol, Cumbres de Jefes de Estado...
Pasamos por unos rápidos de agua sucia, que corren a tres metros por segundo a medio palmo de nuestros pies. Hay que tener mucho cuidado con no caer, puesto que tendría el efecto de una riada. Pasan las dos de la tarde y la misión está cumplida.
Mañana será otra búsqueda en la siniestra ciudad que se esconde bajo la piel de la otra ciudad.